Equipo de Andean Scapes · Actualizado
Historia de la mina de esmeraldas de Chivor: de Somondoco a Green Fire
Chivor fue una de las primeras fuentes de esmeraldas que conocieron los conquistadores, quedó perdida bajo la selva durante dos siglos y vivió una segunda época de aventura en los años veinte. Esta es su historia, basada en la investigación publicada por el Gemological Institute of America (GIA).
Somondoco: las esmeraldas antes de la conquista
Cuando los españoles llegaron a la Cordillera Oriental, los pueblos chibchas (muiscas) ya usaban esmeraldas en su joyería. El yacimiento que hoy llamamos Chivor era conocido como Somondoco, por el pueblo cercano donde se seleccionaban las piedras.
Según los historiadores citados por GIA, las esmeraldas de esta zona se intercambiaban desde mucho antes de la conquista, y Chivor es considerada la fuente de las primeras esmeraldas que salieron de América hacia el resto del mundo.
1537: la expedición de Valenzuela
En 1537, Gonzalo Jiménez de Quesada supo de la existencia de las minas de Somondoco y envió al capitán Pedro Fernández Valenzuela a buscarlas. Valenzuela informó que, desde las alturas de las minas, se veían los Llanos del Orinoco a través de una abertura en la sierra. Ese detalle sería clave siglos después.
Los españoles explotaron Chivor durante los siglos XVI y XVII con mano de obra indígena, devastada en pocas décadas. Una cédula real de 1593 ordenó dar un trato humano a los mineros; en 1602 Felipe III exigió cumplirla, cuando ya era tarde. La primera concesión registrada data de 1592. En 1672 la mina fue abandonada por orden de la Corona y la selva la cubrió durante unos doscientos años, mientras la atención se trasladaba a Muzo.
1896: el redescubrimiento de Francisco Restrepo
A finales del siglo XIX, el ingeniero de minas colombiano Francisco Restrepo estudió en la Biblioteca Nacional las crónicas de los frailes que describían las minas perdidas de Somondoco. Tras unos ocho años de búsqueda por la cordillera, en 1896 encontró la mina: la pista decisiva fue precisamente la vista hacia los Llanos.
Desde 1911 trabajó allí el alemán Fritz Klein, de Idar-Oberstein, quien publicó en 1925 el primer relato detallado de la mina, Smaragde unter dem Urwald (Esmeraldas bajo la selva). A comienzos de la década de 1920 salió de Chivor la esmeralda Patricia, un cristal de 632 quilates que hoy se exhibe en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York.
Peter W. Rainier y Green Fire
Peter W. Rainier, ingeniero de minas nacido en el sur de África en 1890, dirigió Chivor entre 1926 y 1931 para una compañía de Nueva York. Al llegar clavó una estaca de hierro en El Púlpito para marcar el límite de la concesión. Cuando la junta directiva le ordenó cerrar la mina por pérdidas, siguió trabajando, y en una semana apareció la primera veta.
Tras la crisis de 1929 sus empleadores cerraron la mina. Rainier se quedó en la región y, con su esposa Margaret, fundó Las Cascadas, una plantación de té en las laderas del valle del Guavio, a unos 15 km de Chivor, descrita como la primera plantación comercial de té de Suramérica. Cuando él estaba en la mina, la pareja se hacía señas con linternas cada noche.
En 1942 publicó sus memorias, Green Fire. John Sinkankas, autor de la gran bibliografía de la gemología, las describió como «pintorescas, a veces sensacionalistas», aunque llenas de datos valiosos. En 1954 MGM estrenó una película con el mismo título, protagonizada por Grace Kelly y Stewart Granger.
El Púlpito: el mirador de los Llanos
El Púlpito es un monolito de arenisca que cuelga sobre el valle del río Sinaí, justo debajo de la mina. Más abajo, los ríos Rucio y Sinaí se unen para formar el río Guavio.
Desde allí se ve la abertura en las montañas que permite mirar hacia los Llanos Orientales, la misma vista que describió Valenzuela en 1537 y que guio a Restrepo en 1896. En 2015, un equipo de GIA que siguió los pasos de Rainier encontró en la roca el orificio de su estaca de hierro. El mirador forma parte del recorrido de nuestro pasadía.
Chivor hoy: dónde están las minas
Hoy la minería en Chivor se hace sobre todo en túneles subterráneos, en minas de distinta escala a lo largo del valle del Sinaí. Las esmeraldas se forman en vetas dentro de lutitas negras del Cretácico, y el cromo y el vanadio les dan el verde con matiz azulado que caracteriza a la piedra de Chivor. Las minas quedan en el municipio de Chivor, en la provincia de Oriente de Boyacá. El pueblo es el punto de partida; a las bocaminas se sube en 4x4.
Los mineros tienen su propio vocabulario: las chispas son cristales pequeños de color intenso y las gotas de aceite, las de mejor calidad. En la mina vas a oír ambas palabras antes de ver una sola piedra.
Fuentes
- Weldon, R., Ortiz, J. G. & Ottaway, T. (2016). In Rainier’s Footsteps: Journey to the Chivor Emerald Mine. Gems & Gemology, 52(2). GIA.
- Schmetzer, K. & Martayan, G. (2020). History of the Chivor Emerald Mine, Part I (1880–1925). Gems & Gemology, 56(1). GIA.
- Rainier, P. W. (1942). Green Fire. New York: Random House.




